El papa Francisco ha sido hospitalizado desde el pasado domingo 4 de julio debido a una estenosis diverticular sintomática del colon, una condición que causa inflamación y estrechamiento en una parte del intestino grueso. Desde entonces, ha estado recibiendo tratamiento en el Hospital Gemelli de Roma, donde se le realizó una cirugía para corregir el problema.
En los últimos días, el Vaticano ha estado emitiendo actualizaciones diarias sobre la salud del pontífice, informando que su condición era estable pero que su pronóstico seguía siendo reservado. Sin embargo, el sábado 10 de julio, la oficina de prensa del Vaticano emitió un comunicado en el que se informaba de una “ligera y gradual mejoría” en el estado de salud del papa Francisco.
Según el comunicado, el papa ha respondido bien al tratamiento y ha podido caminar por su habitación del hospital. También ha podido celebrar la misa en privado y seguir con sus actividades diarias, aunque con una agenda reducida. Sin embargo, el pronóstico sigue siendo reservado y se espera que el pontífice permanezca en el hospital por unos días más para completar su recuperación.
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