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“La arena suave, el mar sereno, las olas que acarician, la llanura cubierta de maíz”. Así fue como describió el escritor José Augusto Vieira en O Minho Pintoresco la playa de Apúlia, entre Póvoa de Barzim y la localidad de Esposende, a la que pertenece. Aquellos campos de maíz ya no están, pero sí han quedado los bellos molinos de viento que lo molían. Construidos en granito y esquisto, antaño se colocaron al margen del océano para aprovechar sus poderosos vientos y ahora sirven de alojamiento, embelleciendo la postal de esta playa del norte del país.
Playa atlántica
La sorprendente playa del norte de Portugal con molinos en la arena
Dentro del Parque Natural del Litoral Norte y con una gran tradición de oficio agrícola y pesquero, este arenal es famoso también por sus altos niveles de yodo.
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El litoral de Esposende no solo es rico en belleza, sino que su ubicación en el Parque Natural del Litoral Norte y su tradición marítima le otorga un carácter único. Esta zona de veraneo de portugueses ya fue habitada por los romanos durante su presencia en la Península Ibérica. El uso del lugar como carga de mercancías y la importancia agrícola que se desarrolló más tarde se transformó después en un destino de playa, muy famoso además por su alta concentración de yodo.
Esto derivó muchos visitantes de Braga, Barcelos y Oporto a esta tranquila localidad, con el aliciente de la belleza de una bahía salpicada por sus cinco molinos de viento, ya sin aspas, ordenados frente a la costa. Una costa que se dedicó durante mucho tiempo al pescado y la sal, además de la explotación del sargazo, tres actividades que eran el eje de la economía local.
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Los sargaceiros seguían el antiguo oficio de recolectar el sargazo la segunda mitad de año y secarlo al sol para usarlo como fertilizante orgánico. Hoy en día, el Grupo dos Sargaceiros da Casa do Povo de Apúlia trabajan para mantener esta tradición ancestral, dando visibilidad no solo a este trabajo, sino a las danzas y cantos vinculados a él.
Sin embargo, el mayor interés que tiene la playa de Apúlia en el presente es la belleza del paraje y las propiedades medicinales de sus altos niveles de yodo. La playa extensa y arenosa de Apúlia está rodeada de algunas rocas por el norte y termina al sur en un muelle. Las dunas del lugar sirven de atalaya para los molinos, entre los cuales discurren pasadizos de madera perfectos para pasear.
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Más allá de sus playas
Los molinos no se concentran solo en la costa, sino que también se hallan en las montañas cercanas. El Parque Moinhos d’Abelheira es un ejemplo de ello, ubicado a menos de diez km en coche hacia el norte de Esposende. Allí se puede aprender sobre estos espacios de memoria, conocer el proceso de siembra y recogida del grano y cómo se realizaba la molienda. Los miradores de la localidad, como el de San Lorenzo o el de Monte do Faro, también ofrecen una panorámica única del entorno.
Aprovechando que la playa de Apúlia se encuentra dentro de los límites del Parque Natural del Litoral Norte, es interesante conocer la biodiversidad de la zona y sumergirse en la naturaleza para maravillarse con el paisaje y su riqueza. Además de zonas de baño casi desiertas, el parque cuenta con pinares y senderos, donde pueden avistarse aves migratorias. La historia naval de Fão o el Castro de São Lourenço son otros de los atractivos que no hay que perderse en la zona.
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