Seguramente te has topado con videos de jóvenes presumiendo que sus papás los mantienen, que son atractivos bajo estándares hegemónicos, que pueden viajar sin preocupaciones y que tienen una vida llena de lujos y comodidades. Estos videos, que inundan las redes sociales, muestran una realidad superficial y vacía, en la que el éxito se mide por la cantidad de seguidores en Instagram y la apariencia física.
Pero detrás de estas apariencias, se esconde una realidad mucho más compleja y preocupante. La generación de jóvenes que crece en un mundo hiperconectado y obsesionado con la imagen, se enfrenta a una presión constante por encajar en los estándares de belleza y éxito impuestos por la sociedad. Y es que, en una sociedad en la que el dinero y la apariencia son los valores más importantes, es fácil caer en la trampa de la superficialidad y la vanidad.
Estos jóvenes, que presumen