Desde que fue deportado el 6 de febrero, Wualner Sauceda ha tenido que adaptarse a una nueva vida en una zona rural remota del país. Antes de su deportación, Sauceda vivía en Estados Unidos, donde había construido una vida y una familia. Sin embargo, debido a su estatus migratorio, fue obligado a regresar a su país de origen.
Ahora, Sauceda vive con familiares en una zona rural con caminos de tierra y sin agua corriente. Esta es una realidad muy diferente a la que estaba acostumbrado en Estados Unidos. En su nuevo hogar, Sauceda no tiene acceso a las comodidades y servicios básicos que tenía en su vida anterior.
La zona rural en la que vive Sauceda es muy remota y aislada. Esto significa que no hay muchas oportunidades de empleo o de educación. Además, los servicios de salud son limitados y no hay acceso a hospitales o clínicas cercanas. Esto puede ser especialmente difícil para Sauceda, quien tiene una condición médica que requiere atención regular.
Además, la falta de agua corriente en la zona rural es un gran desafío para Sauceda y su familia. Tienen que caminar largas distancias para conseguir agua potable y luego llevarla a su hogar. Esto es un trabajo agotador y consume mucho tiempo, lo que dificulta la realización de otras tareas importantes.
La deportación de Sauceda también ha tenido un impacto emocional en él y su familia. Están separados de sus seres queridos en Estados Unidos y tienen que enfrentar la incertidumbre de su futuro. Además, la adaptación a una nueva cultura y forma de vida puede